Las peleas de gallos tienen raíces fuertes en México y en otros países latinoamericanos incluyendo Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Colombia.
En Estados Unidos, el pelear gallos es ilegal, pero la ley no puede contener a algunos galleros que ahora practican su deporte a escondidas de la ley.
Muchos conocemos la canción, "La Muerte de un Gallero". El corrido ha sido interpretado por los grandes de la canción ranchera, incluyendo Antonio Aguilar y Vicente Fernández.
La popularidad de "Los Gallos" también la encontramos en el gran número de personas que se presentan a los palenques más grandes de México. Definitivamente es una tradición celebrada abiertamente en prácticamente todas las ciudades mexicanas.
"Allá es normal tener gallos," dice un gallero del Condado Kern desde su gallera detrás de su hogar en Bakersfield. A su alrededor se encuentran más de 150 gallos, todos bien cuidados y muchos cacaraqueando. "La misma cultura de México la seguimos haciendo aquí."
Solo que aquí esa cultura es ilegal, y por eso prefiere ocultar su identidad para no meterse en problemas con las autoridades, ya que ha participado en varias peleas de gallos clandestinas que se llevan acabo en los huertos del condado.
Algo que confirman las autoridades, especialmente la división rural del Departamento del Sheriff. "Los organizadores de peleas prefieren los huertos de cítricos," dice el Sargento Walter Reed desde un Huerto al norte de Bakersfield," huertos como éste ya que tienen hojas todo el año y ocultan bien la actividad la cual también incluye apuestas ilegales y en muchas ocasiones el narcotráfico.
Agrega que en un evento puede haber hasta 300 personas, donde puede haber música, comida, y hasta niños. "No tenemos los recursos para detener a todos y rescatar los gallos así que es una actividad a la que respondemos cuando hay quejas y no necesariamente una a la cual proactivamente investigamos," dice Reed.
Según los galleros, la fecha de una pelea es determinada con anticipación, pero el huerto no. "Sí, hay un lugar específico pero eso nadie lo sabe hasta el último día de la fecha que se llevará acabo las peleas," dice el gallero local.
El Sargento Reed dice que basada en su experiencia de más de 15 años las peleas de gallos se llevan acabo cada fin de semana en el Valle Central de California. "Cuando encontramos una pelea todo se convierte en caos," dice Reed, "todos corren, abandonan sus gallos, sus pertenencias y hasta sus automóviles."
Algo que le ha ocurrido al gallero de Bakersfield, "A mi me han correteado dos veces, pero he tenido suerte que nunca me han agarrado," dijo el gallero.
También tiene suerte que en California, el pelear gallos, es solamente una ofensa menor con una multar como castigo por la primera ofensa. En 35 otros estados incluyendo Arizona y Texas, el pelear gallos es una felonía con castigos mucho más severos.
Algunas organizaciones protectoras de animales, como la Sociedad Humanitaria de Estados Unidos, exigen castigos más rígidos en California.
"Francamente las peleas de gallos están fuera del radar de las autoridades," dice Jennifer Fearing, Directora de la Sociedad Humanitaria de EE.UU asignada a California, "ellos tienen que enfocarse en crímenes más serios según la ley.
El sitio de Internet de la agencia hace un llamado a la ciudadanía de California que se levante en contra las peleas de gallos, las cuales la organización clasifica como un deporte brutal y despiadado.
El gallero con el que hablamos no está de acuerdo. "A la mejor ellos miran que hay sangre aquí, sangre allá, pero los gallos son criados para eso, para morir," dijo el gallero.
Una explicación que la sociedad humanitaria de Estados Unidos rechaza, "Eso es de reírse, los gallos nunca pelearían hasta la muerte por si solos, no hay nada natural en las peleas y los gallos de pelea sufren.
Es esta diferencia de opinión que en éste país convierte a una tradición Mexicana en una actividad ilegal, y que transforma al gallero en todo un criminal ocultándose siempre de las autoridades al pelear sus gallos.