Estudio: Mujeres latinas, negras, en mayor riesgo de tratamiento de emergencia durante el parto

ANN ARBOR-- Las mujeres latinas y negras tienen más riesgo de sufrir condiciones de salud de alto riesgo durante el parto, a pesar de ser saludables, de acuerdo a un nuevo estudio de Universidad de Michigan.

Por ejemplo, una mujer negra no hispana tenía un 70% más probabilidades que una mujer blanca no hispana de sufrir una condición de salud de alto riesgo al dar a luz o inmediatamente después.

Las mujeres de cualquier raza que tienen condiciones como asma, diabetes, depresión o abuso de drogas antes del parto también están en mayor riesgo de desarrollar una condición peligrosa durante el parto, de acuerdo al estudio.

Aún así, las mujeres negras o hispanas con una o más condiciones de salud eran dos o tres veces más probables de tener un problema durante o después del parto, según el estudio.

“Esto debería obligarnos a pensar cómo estructurar mejor el cuidado para servir mejor a estas mujeres vulnerables — no solo durante el embarazo sino que también antes y después del parto,” dijo Lindsay Admon, M.D., M.Sc., la autora principal del estudio publicado en la revista Obstetrics & Gynecology.

Aunque las muertes entre nuevas madres han recibido atención pública en los últimos años, se dispone de muy poca información sobre problemas de parto que podrían haber matado a la madre si no se le hubiera brindado atención de emergencia.

El nuevo estudio se enfoca en lo que doctores llaman grave morbilidad materna. Los investigadores utilizaron datos nacionales anónimos sobre las estadías hospitalarias desde 2012 hasta 2015, durante los cuales 40,873 mujeres que dieron a luz se sometieron a un procedimiento de emergencia o recibieron un diagnóstico de una afección potencialmente mortal, incluyendo transfusiones de sangre, trastornos de coagulación sanguínea, insuficiencia cardíaca, histerectomía durante o después del parto, problemas pulmonares agudos, insuficiencia renal, eclampsia (convulsiones causadas por presión arterial alta), shock y sepsis.

Las transfusiones de sangre, utilizadas principalmente en mujeres que sufren una hemorragia grave, fueron las más comunes y representaron tres cuartas partes de los casos y la mayor parte de la disparidad racial.

Y muchos escenarios son evitables.

"Las situaciones como estas a menudo se consideran casi incidentes, y verlas nos permite tener una mejor idea de quiénes son realmente las mujeres de alto riesgo", dice Admon, obstetra en el Hospital de Mujeres Von Voigtlander de Michigan Medicine y miembro del Instituto de Política e Innovación Sanitaria de la U-M.

“Las celebridades como Serena Williams quienes compartieron públicamente sus historias de emergencia relacionadas con el parto, han llamado la atención nacional sobre la urgente necesidad de reducir las disparidades raciales y étnicas en la atención de las mujeres en el momento del parto. Para impulsar y orientar esos cambios, necesitamos datos específicos como estos”.

Debido a que Medicaid paga muchos nacimientos mediante el uso de fondos estatales y federales, los hallazgos también tienen importancia para la política de salud.

De hecho, el nuevo estudio muestra que Medicaid pagó casi dos tercios de todos los nacimientos entre mujeres de origen negro no hispano, hispano e indio americano / nativo de Alaska. Medicaid también pagó más de un tercio de todos los nacimientos entre las mujeres blancas no hispanas y las de origen asiático / isleño del Pacífico.

Los datos provienen de la Muestra Nacional de Pacientes Internos recopilada por el Proyecto de Costo y Utilización del Cuidado de la Salud, parte de la Agencia federal para la Investigación y Calidad del Cuidado de la Salud.

Admon y sus colegas, incluida la autora principal Vanessa Dalton, MD, MPH, observan que esta fuente de datos les permitió analizar la grave morbilidad materna en los grupos raciales y étnicos, incluidos indígenas y los nativos de Alaska, para los cuales hay poca información nacional disponible.

Al calcular las tasas de morbilidad materna grave, los investigadores ajustaron factores como la edad, el ingreso, la fuente de seguro y el estado rural o urbano que ya se ha demostrado que juegan un papel importante en los resultados del parto. Los investigadores no ajustaron los datos para la obesidad materna, otro riesgo conocido.

En total, los investigadores analizaron los datos de más de 2.5 millones de hospitalizaciones por parto durante un período de cuatro años, una muestra representativa de casi 13.5 millones de nacimientos que ocurrieron en el país entre los años 2012- 2015.

Esto les permitió calcular las tasas de morbilidad materna grave en mujeres de diferentes orígenes y estados de salud.

Por ejemplo, encontraron que:

En 10,000 partos, 231 mujeres negras no hispanas sufrieron una de estas condiciones graves, en comparación con 139 de cada 10,000 entre mujeres blancas no hispanas.

De 10,000 mujeres negras, 50.5 necesitaron una transfusión, comparado con 40.9 de las madres blancas.

Si las tasas se extendieran a toda la población de mujeres que tuvieron bebés en los EE. UU. entre 2012 al 2015, más de 218,000 de ellas habrían sufrido un problema potencialmente mortal.

Los investigadores también se centraron en la prevalencia de afecciones crónicas de salud que, según investigaciones anteriores, pueden aumentar el riesgo de un parto complicado. Estos incluyen diabetes, presión arterial alta crónica, enfermedad pulmonar crónica como asma, enfermedad cardíaca o renal crónica, lupus, hipertensión pulmonar, VIH / SIDA, depresión y trastornos por uso de sustancias.

Las mujeres blancas no hispanas tuvieron tasas más altas en general de depresión y trastornos por uso de sustancias en comparación con las mujeres de cualquier otro grupo. Aun así, el riesgo de que una mujer blanca con depresión o problemas de sustancias tuviera un problema grave durante el parto fue significativamente menor que el riesgo que experimentaron mujeres de minorías que tenían depresión o problemas de sustancias.

Próximos pasos

La investigación arroja más luz sobre las mujeres de minoría como una población de alto riesgo para los problemas que podrían surgir durante el parto e inmediatamente después.

Admon agrega que los esfuerzos de atención médica en instalaciones que atienden a porcentajes más altos de mujeres de color deben ser una prioridad.

También espera investigar más sobre la salud a largo plazo de las madres recientes, más allá de la hospitalización del parto, para comprender los patrones de emergencias de salud durante el primer año post-parto.

La investigación se llevó a cabo mientras Admon era una becaria en el Programa Nacional de Académicos Clínicos en IHPI; ahora es profesora asistente en el departamento de obstetricia y ginecología de la U-M, donde Dalton es profesora.

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