Él hambre, un sentido de vacío infinito donde los intestinos se retuercen cuando no hay alimento alguno. Es un gran dolor abdominal qué indica qué nuestro cuerpo necesita nutrición para poder seguir viviendo. Pero en estas épocas, la pandemia ha incrementado el número de casos de personas en situación de hambre, incluyendo familias, niños y niñas, hasta adultos mayores.

   Desde él mes de marzo, cuando se anunció él toque de queda dado a la pandemia del COVID-19, la necesidad del uso de bancos alimenticios incremento intensamente. Muchas personas habían perdido sus trabajos y sus ingresos no eran lo suficiente para mantener a su familia, las barreras sociales cada vez eran más altas y más densas, entre ellas se encontraba el racismo sistemático, la inseguridad alimenticia, la falta de transporte físico para ir a los puntos de distribución de alimentos, el apoyo para alimentos y programas federales de alimentación de baja calidad.

   “Antes de la pandemia había 37 millones de personas con inseguridades alimenticias” dijo Ami McReynolds, oficial en jefe de equidad y programas para Feeding América, una organización nacional qué consiste de una red de más de 200 bancos alimenticios a través de los Estados Unidos. En los últimos seis meses, está cifra ha aumentado a 54 millones de personas, niños y niñas incluidos, qué sufren de la inseguridad alimenticia en esté año, qué está muy cerca de llegar a los 60 millones de personas qué sufrieron hambre durante la época de la Gran Depresión qué fue desde 1923 hasta 1929.

     “Él costo de vida continúa incrementando y la gente se queda sin alimentos porque sus ingresos solamente cubren lo básico, cómo vivienda, comida y transporte. Aunque los gastos alimenticios pueden ser flexibles, es él primer gasto qué se recorta cuando existen problemas de recursos en él hogar” comentó McReynolds.

     En las comunidades indígenas, latinas, negras y de inmigrantes se sufre 2.5 veces más hambre qué la gente de raza blanca, y son afectados por él desempleo qué está topando él 11 por ciento. Al mismo tiempo, estas familias solamente pueden cubrir $400 en caso de emergencia, él acceso a transporte urbano es limitado así qué no pueden movilizarse a puntos de distribución de alimentos y dado a la discriminación, suelen no ser propietarios y viven en vecindarios donde la infraestructura y acceso son limitados o no existen. Y eso sin decir qué han sido aun más afectadas con la pandemia del COVID-19

   Durante una conferencia de prensa patrocinada por Ethnic Media por medio de la plataforma Zoom, McReynolds dijo qué han visto un incremento del 60 por ciento en sus servicios durante la pandemia, agregando qué muchos de los individuos qué van a obtener servicios antes eran voluntarios o donadores a los bancos de comida. “Ellos son nuestros clientes más recientes” dijo McReynolds.

   Durante la pandemia, Feeding América ha experimentado con varios modelos de distribución alimenticia, tales cómo la distribución de alimentos a domicilio, qué ayuda a disminuir él contacto con la gente, en especial con adultos mayores, qué se ha estimado existen 5.5 millones pasando hambre.

    Al mismo tiempo, dado a la tecnología avanzada, se han creado aplicaciones móviles qué son utilizadas por la gente para ordenar su comida en línea a supermercados locales y cerca de ellos.  Muchos de los bancos de comida, trabajan con la comunidad latina, las cuales han creado alianzas con organizaciones base para poder entender las preferencias culturales en cuánto a la comida y la reducción de barreras de confianza y obtener acceso.

    “Sabemos qué él miedo impide él acceso a la comida” replico McReynolds. “Es una preocupación enorme. Queremos qué las comunidades se sientan cómodas y seguras cuando venga a nuestros centros”.

    McReynolds agregó, qué, aunque cuentan con una gran red de cerca de dos millones de voluntarios, qué incluyen a la Guardia Nacional, quien ayuda a mantener los protocolos de salud dictados por los Centros para él Control y Prevención de Enfermedades, siguen buscando con quien asociarse.

   De acuerdo con Feeding América, la inseguridad alimenticia en niños en el Condado de Kern es del 61,390. Es decir, un total del 13.4 por ciento, en él cual niños suman el 23.8 por ciento. 

   “CAPK es el centro de distribución principal para todos los bancos alimenticios del condado de Kern” dijo James Burger, vocero de la Asociación de Acción Comunitaria de Kern (CAPK en inglés). “Nosotros tenemos los contratos federales, estatales y con la mayoría de las granjas en el condado” añadió.

    Desde marzo, la distribución de alimentos que CAPK hacia ha incrementado de 1.5 millones a 2.6 millones de libras de comida al mes. “Hemos visto un incremento en la clientela del Banco de Alimentos del 15 por ciento desde el mes de marzo”, dijo Jaime Orona, gerente de programas del Banco de Comida de CAPK. “En nuestras líneas he visto a maestros, profesionales y a personas que perdieron su trabajo dado a la pandemia”, añadió Orona.

    Aparte de que tuvo un incremento en sus líneas, Orona dijo a El Popular que tuvo una gran disminución en su fuerza laboral, de los quince voluntarios que tenía trabajando con él, ahora solamente tiene cuatro. Y varios de los empleados de la oficina han estado donando su tiempo para ayudar en el empaque y distribución de alimentos.

    Además de repartir alimentos a otras organizaciones, CAPK tiene otros 143 sitios de distribución de alimentos en el condado de Kern. “Cuando empezó la pandemia, quisimos ayudar a aquellas personas que tenían miedo de salir de sus casas, por eso creamos la distribución móvil, donde la persona se queda en su vehículo y nosotros ponemos los alimentos en la cajuela o en el asiento de atrás de sus vehículos.” Comentó Orona, agregando que este programa ha estado vigente desde marzo y que ahora todos sus puntos de distribución siguen este modelo.

    Para los adultos mayores, CAPK tiene un programa para adultos mayores donde ellos reciben una caja de 70 libras de alimentos junto con vegetales y un cuarto de leche y una libra de queso. Esta caja es para una persona por mes. Si existen dos personas en la casa y los dos se registran, ambos recibirían una caja cada uno por mes.

    “Muchas veces tengo que ayudar a construir las cajas de alimentos” mencionó Orona, agregando que él no va a detener sus operaciones por la falta de voluntarios. “Tengo la obligación de seguir sirviendo a mi clientela”.

    Él costo promedio de una comida es de $2.97. Y él déficit anual para programas de alimentos es de $59,628,000.

La necesidad de la ayuda gubernamental

     Feeding América, aunque tenga está enorme red nacional, solamente hace una novena parte de lo qué los programas federales cómo SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, o mejor conocida cómo estampillas de comida) y WIC (Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebes y Niños). Pero ahora, los nuevos paquetes de ayuda qué están saliendo durante la pandemia del coronavirus, los recursos para esté programa corren él riesgo de ser recortados o de ser aprobados con fondos insuficientes.

     “No puedo creer, qué acabamos de tener dos conferencias de dos partidos políticos mayores, y ninguno de los dos hablo sobre él hambre” comentó el reverendo David Beckmann, presidente emeritus de Bread for the World y del instituto Bread for the World. ” Tanto los republicanos cómo los demócratas quieren pasar cierta asistencia, él problema está qué solamente quieren qué sea una tercera parte de lo qué fue aprobado por la Cámara de Diputados.  Beckmann agregó qué al hacer recortes a programas cómo SNAP en las escuelas, incluido durante él tiempo qué estén cerradas, va a ser devastador para mucha gente.

   Beckmann agregó qué está clase de programas no están disponibles a personas indocumentadas. Es más, a inmigrantes residentes, fueron afectados cuando la administración actual hizo cambios a las reglas de la carga pública. De tal manera qué se pide qué se hagan cambios en la reforma migratoria y laboral; porque no solamente es suficiente darle la comida a la gente, sino hacer qué la gente pueda ganarse él pan de cada día.

 

La gente ya está haciendo algo, ahora hay qué invertir en ellos

    Jovana López, quien es cofundadora de una organización llamada People’s Nite Market (Él Mercado Nocturno de la Gente) en él 2015, lo hizo al darse cuenta qué la comida qué inmigrantes, negros e indígenas recibirían estaba caducada o podrida, se puso a pensar y empezó a trabajar con para qué estas comunidades pudieran obtener acceso a frutas y verduras frescas. Especialmente más cuando los mercados de productos orgánicos estaban al borde de vender productos qué solo estaban al alcance de personas adineradas, ya qué los precios estaban demasiadamente altos y además rechazaban las estampillas de comida cómo pago.

   López comentó qué una vecina de ella, ya mayor se estuvo alimentado por semanas con puro pan, porque no tenía a nadie qué le llevara comida o podía visitarla dado a las reglas de distanciamiento social. Un día, la organización de López le llevó una caja con arroz y frijoles, y ahora está recibiendo una caja con alimentos cada semana.  Todo gracias a una subvención obtenida por la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos, la cual otorgo una subvención de $600, 000 a People’s Nite Market la cual ha podido alimentar a un total de 150,000 personas en la zona metropolitana de San Antonio, incluyendo a indocumentados. La organización reparte 5000 cajas cada semana qué incluye productos cómo frutas, vegetales, huevos y arroz.

   López indicó qué al principio de la pandemia, la Autoridad de Viviendas Asequibles de San Antonio decidió cancelar la entrega de alimentos, y la gente trataba de ayudarse uno al otro, especialmente aquellos qué tenían problemas inmunológicos o menores de 60 años, ya qué la ayuda para personas jóvenes es muy difícil de obtener. “Una vez, un edificio completo no tuvo nada qué comer por 90 días” dijo López durante la conferencia de prensa dirigida por Ethnic Media por medio de la plataforma Zoom. “Ellos empezaron a organizarse y empezaron a obtener los recursos necesarios, ellos no estaban preparados cuando surgió la pandemia y muchos de los bancos alimenticios no dan comida a personas menores de 60 años”,

     Cómo una agricultora urbana, López está trabajando junto con García Street Urban Farm, qué es una granja de cuatro hectáreas en la zona oeste de la ciudad de San Antonio qué permite a la ciudadanía cultivar su propia comida. Pero, aunque con mucho éxito, él costo inicial requerido es de $20,000, qué muchos no lo tienen y al mismo tiempo está trabajando con agencias federales y estatales para poder cambiar el uso de espacios públicos y para qué El gobierno apoye a organizaciones comunitarias para qué más familias puedan cosechar sus propios alimentos.

   Es importante ayudar a nuestra comunidad. No dejemos qué él hambre y la carencia les quiten la inocencia a nuestros niños.

   Para donaciones o para ser voluntario en el banco de comida en el condado de Kern llame a CAPK por medio del 211 o directamente al banco de comida al 661-398-4520

       

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